{"id":1857,"date":"2011-01-02T00:00:00","date_gmt":"2017-06-16T04:34:54","guid":{"rendered":"http:\/\/eduardomissoni.info\/?page_id=1857"},"modified":"2019-12-21T16:58:49","modified_gmt":"2019-12-21T16:58:49","slug":"misa-campesina","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/eduardomissoni.info\/?page_id=1857","title":{"rendered":"Misa Campesina"},"content":{"rendered":"\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"213\" class=\"wp-image-729\" style=\"width: 150px;\" src=\"http:\/\/eduardomissoni.info\/wp-content\/uploads\/portada_A5.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/eduardomissoni.info\/wp-content\/uploads\/portada_A5.jpg 559w, https:\/\/eduardomissoni.info\/wp-content\/uploads\/portada_A5-211x300.jpg 211w\" sizes=\"auto, (max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/>B\u00fascalo en:<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.bubok.es\/libros\/203562\/Misa-Campesina?fbclid=IwAR19lYQZa7W2NHUmTycFm-oLAt3y_unvIs7Ds4TTIuA_WJPf5EfChE8kDWA\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/www.bubok.es\/libros\/203562\/Misa-Campesina<\/a> (en Europa);<br><a href=\"https:\/\/www.bubok.co\/libros\/210503\/Misa-Campesina?fbclid=IwAR0BDfF0lwwccAd-pNzRC5WadpTOOCoHRM_X2L7nEWdyJA0CQAUEbhyqHLg\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/www.bubok.co\/libros\/210503\/Misa-Campesina<\/a> (en Colombia);<br><a href=\"https:\/\/l.facebook.com\/l.php?u=https%3A%2F%2Fwww.bubok.com.ar%2Flibros%2F193035%2FMisa-Campesina%3Ffbclid%3DIwAR3E5lPNM9_CiXyRykuOIZiCuIEL_mGBRYdwQJaz1AbH4929tOb8n0EDOws&amp;h=AT3vYsbAUXv3id9fRc-i4JkSgn48N__vfUq2RgStfsHXpkyVklINZTikSYrKxp7C3TmbVwscd-kqlhZ63YcbVdaT5OODrtoiScDIZKHycyzdNmTXB4RmI_13P-OsZXs5vNR_2IsywU8aCUJ7CBvWoLYpSQ5KMAj0dA\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/www.bubok.com.ar\/libros\/193035\/Misa-Campesina<\/a> (en Argentina);<br><a href=\"https:\/\/l.facebook.com\/l.php?u=https%3A%2F%2Fwww.bubok.com.mx%2Flibros%2F192626%2FMisa-Campesina%3Ffbclid%3DIwAR1U0ikjJiMPLGx0MYfP2e_6AlFau3EtGD8SIiP-jW5bbLnrW0r4uHJ1EMA&amp;h=AT1HyO213SCbFQpj4Pf1OKkKmAmhrH1nUlbChZA9rHNss5hmpC_ZclpLX2iAcwj5w65I24xkK5QavTFgm93Vwo_3lmHFksnqWMokGYVs3gWZj9CziutNqD-4DRpzz9S4b76CtiUWwcOWSGhUZZCT7lAdJohgv4cMbFA7zgiE6MBMsvw\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/www.bubok.com.mx\/libros\/192626\/Misa-Campesina<\/a> (en M\u00e9xico).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Prefacio, rese\u00f1as y comentarios<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Prefacio <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>de Isabel Allende Bussi<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La solidaridad, la preocupaci\u00f3n por el pr\u00f3jimo, especialmente si es m\u00e1s d\u00e9bil, asume un significado verdadero cuando se expresa a trav\u00e9s del servicio. Es \u00e9ste el sentimiento que lleva al m\u00e9dico voluntario italiano, protagonista del relato, a dar su apoyo al pueblo nicarag\u00fcense durante la experiencia revolucionaria liderada por el Frente Sandinista.<\/p>\n\n\n\n<p>Nicaragua es un peque\u00f1o pa\u00eds centroamericano de clima tropical y de vegetaci\u00f3n exuberante, habitado en gran mayor\u00eda por gente sencilla y pobre. Ah\u00ed naci\u00f3 el padre del modernismo, el poeta Rub\u00e9n Dar\u00edo. Tierra de lagos, volcanes e islas m\u00e1gicas como Solentiname, por su ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica ha sido v\u00edctima de repetidos desastres naturales e intervenciones de Estados Unidos hasta el gobierno de Ronald Reagan. Su pueblo, sometido a crueles dictaduras protegidas por el potente pa\u00eds del Norte, se alz\u00f3 en armas dos veces en el curso del siglo XX buscando nuevos y aut\u00f3nomos caminos y una identidad nacional propia. La primera experiencia est\u00e1 unida al nombre de Sandino, l\u00edder guerrillero, cantado por la poetisa chilena Gabriela Mistral; cuando el pa\u00eds parec\u00eda haberse encaminado por un sendero democr\u00e1tico e independiente, depuso las armas, pero fue asesinado por los esbirros de aqu\u00e9l que iba a ser uno de los peores dictadores de Nicaragua, Anastasio Somoza. La segunda, vio al Frente Sandinista llegar al poder despu\u00e9s de una heroica lucha contra la dictadura hereditaria de los Somoza.<\/p>\n\n\n\n<p>El triunfo del Frente Sandinista, luego institucionalizado electoralmente, despert\u00f3 una corriente de simpat\u00eda y de renovada esperanza que recorri\u00f3 el mundo entero seis a\u00f1os despu\u00e9s de la frustrada experiencia del Gobierno de Salvador Allende en Chile en la construcci\u00f3n de un socialismo democr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros, chilenos, muchos de los cuales fuimos obligados al exilio por la cruel dictadura de Pinochet, ve\u00edamos reivindicados nuestros ideales y mir\u00e1bamos con optimismo la posibilidad que la experiencia de Nicaragua reanimara en Am\u00e9rica Latina la construcci\u00f3n de sociedades m\u00e1s justas, m\u00e1s democr\u00e1ticas y m\u00e1s igualitarias. Muchos intelectuales, entre ellos, Julio Cort\u00e1zar, compartieron estas esperanzas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es durante la experiencia pol\u00edtica liderada por el Frente Sandinista que el joven m\u00e9dico protagonista de la obra se involucra activamente en los programas de salud p\u00fablica. Nicaragua, en su extrema pobreza, carec\u00eda de los profesionales necesarios para enfrentar los graves problemas que aflig\u00edan a la poblaci\u00f3n, no s\u00f3lo en el campo de la salud, sino que tambi\u00e9n en el de la vivienda, de la educaci\u00f3n y de la econom\u00eda. Aquellos programas carec\u00edan entre otras cosas, de las infraestructuras y de los recursos financieros, necesarios y los logros depend\u00edan casi exclusivamente del esfuerzo individual de los nicarag\u00fcenses y de los voluntarios extranjeros, de su creatividad y de su sacrificio, cualidades estimuladas por la existencia de proyectos colectivos de emancipaci\u00f3n dirigidos a recuperar la libertad y la dignidad de cada ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Conoc\u00ed a Eduardo Missoni durante mi exilio en M\u00e9xico, pa\u00eds adonde lleg\u00f3 como funcionario de la UNICEF. Me impact\u00f3 su fuerte vocaci\u00f3n de m\u00e9dico y de servidor p\u00fablico, que hac\u00eda que se entregara completamente mientras cumpl\u00eda sus funciones en las comunidades m\u00e1s pobres de Chiapas y de Guerrero, para dedicarse en los fines de semana todav\u00eda a la atenci\u00f3n m\u00e9dica en un barrio del cintur\u00f3n de miseria de la capital mexicana.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando conozco profesionales con tal nivel de compromiso, no puedo dejar de recordar a mi padre, Salvador Allende y su dedicaci\u00f3n a los pobres. Como m\u00e9dico, Salvador Allende miraba con especial preocupaci\u00f3n el diagn\u00f3stico de la realidad demogr\u00e1fica y sanitaria de Chile sin quedarse solamente en la descripci\u00f3n de los fen\u00f3menos, trataba mas que nada de interpretarlos y de identificar sus causas, proponiendo y promoviendo las posibles soluciones. Salvador Allende entendi\u00f3 que las causas fundamentales de las patolog\u00edas no residen en el individuo y en su herencia biogen\u00e9tica, sino m\u00e1s bien en el tipo de sociedad en que vive, que determina sus ingresos, su alimentaci\u00f3n, la calidad de su habitaci\u00f3n y de su ropa, su nivel de cultura, las enfermedades que lo afectan y los servicios de salud a los cuales tiene acceso. Por lo tanto, la soluci\u00f3n del problema de la salud p\u00fablica en los pa\u00edses pobres necesita transformaciones estructurales de \u00edndole econ\u00f3mica y social.<\/p>\n\n\n\n<p>Como en la Nicaragua que Missoni nos describe, en los a\u00f1os treinta en Chile la pobreza era la principal causa de enfermedad. Salvador Allende, antes como parlamentario y posteriormente como Ministro de Salud, promovi\u00f3 diversas iniciativas legislativas e intervenciones gubernamentales para aliviar aquella situaci\u00f3n y mejorar los indicadores de salud de la poblaci\u00f3n. Como Presidente de la Rep\u00fablica continu\u00f3 aquel trabajo con una visi\u00f3n integral, empe\u00f1\u00e1ndose en cambios estructurales. Recuerdo que durante la campa\u00f1a electoral presidencial, invent\u00f3 junto con sus colaboradores el \u00abtren de la salud\u00bb, una hermosa iniciativa que se realiz\u00f3 con la participaci\u00f3n generosa de muchos m\u00e9dicos, odont\u00f3logos y enfermeras que recorrieron en tren la larga geograf\u00eda chilena, asistiendo gratuitamente los enfermos.<\/p>\n\n\n\n<p>En Nicaragua, el Frente Sandinista, se empe\u00f1\u00f3 en transformaciones igualmente profundas para la soluci\u00f3n de los problemas de salud y un desarrollo equitativo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la lectura de la obra que recoge la experiencia de Eduardo en Nicaragua, me conmov\u00ed reconociendo en las dudas y en las reflexiones del m\u00e9dico que se confronta con una realidad social como la del campo nicarag\u00fcense, el hombre idealista que sue\u00f1a construir una sociedad libre de cualquier esclavitud y que en aquella visi\u00f3n reafirma su compromiso.<\/p>\n\n\n\n<p>El texto vibra de tensi\u00f3n \u00e9tica y ofrece continuamente emociones fuertes a partir de una visi\u00f3n \u00edntima de la vida campesina presentada en toda su sencillez y dramaticidad, trazada como en dibujos de colores naturales, sin artificios: las casas de adobe, el sabor de la tortilla de ma\u00edz, el trabajo de la siembra y de la cosecha, el color oscuro de los frijoles, el aroma intenso del caf\u00e9, las mujeres que lavan en el r\u00edo, la alegr\u00eda y el llanto de una vida nueva, las luces y los ritmos de las fiestas, todo en un marco de una pobreza que intuye la posibilidad de no serlo m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida cotidiana se alterna con los eventos pol\u00edticos y las movilizaciones sociales que marcan la historia de un proceso de cambio. La campa\u00f1a de alfabetizaci\u00f3n, las jornadas populares de salud, el apoyo ciudadano a la producci\u00f3n, la reforma agraria. Pero tambi\u00e9n la amenaza constante, la agresi\u00f3n externa, la guerra contra el enemigo financiado y armado por el gobierno de los Estados Unidos, la desconfianza del Vaticano frente a un pueblo religioso que reivindica que \u00abentre cristianismo y revoluci\u00f3n no hay contradicci\u00f3n\u00bb. El relato nos presenta personajes notables como Ernesto Cardenal, cura, poeta y Ministro de la Cultura del gobierno sandinista; escuchamos la homil\u00eda de Monse\u00f1or Mendez Arceo, obispo mexicano de Cuernavaca, que apoya la comunidad cristiana nicarag\u00fcense que busca el \u00abDios de los pobres\u00bb, aquella Iglesia que vive en las monta\u00f1as y en los pueblos donde el camino de nuestro m\u00e9dico protagonista se cruza con aquel del padre Jorge, franciscano griego cuya vocaci\u00f3n lo ha llevado a Nicaragua.<\/p>\n\n\n\n<p>Eduardo vuelve a Nicaragua veinte a\u00f1os despu\u00e9s de aquella experiencia como m\u00e9dico voluntario durante la revoluci\u00f3n sandinista. En el gobierno est\u00e1 un ex somocista. Los revolucionarios sandinistas han perdido el poder desde hace mucho tiempo a trav\u00e9s de elecciones democr\u00e1ticas cuyo resultado han sabido respetar. Sus divisiones internas y las constantes agresiones de las cuales hab\u00edan sido v\u00edctimas, hab\u00edan contribuido a quitarle gran parte del apoyo popular. Mientras el Presidente Alem\u00e1n se preocupa de borrar cualquier rastro de los \u00e9xitos sandinistas, algunos ex dirigentes del Frente Sandinista, actualmente marginados, analizan con el autor los hechos sucedidos y vislumbran las perspectivas.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro se concluye con una extraordinaria Misa Campesina celebrada por Uriel Molina con ocasi\u00f3n de sus cuarenta a\u00f1os de sacerdocio. Uriel, que ahora se ha reconciliado con la Iglesia, es uno de los s\u00edmbolos cristianos de aquella revoluci\u00f3n, fue suspendido a divinis por el obispo Obando y Bravo, designado cardenal durante la revoluci\u00f3n sandinista, quiz\u00e1s justamente por no compartirla. La misa, en la cual participan antiguos dirigentes del Frente Sandinista, el padre Miguel d\u2019Escoto, Sergio Ram\u00edrez, aquella que en su tiempo fue la comandante Dora Mar\u00eda T\u00e9llez, Carlos Mej\u00eda Godoy y muchos otros, tiene el sentido de un nuevo canto de esperanza. Recomiendo este libro que recoge, a trav\u00e9s de la visi\u00f3n del autor, la historia de una de las dos m\u00e1s importantes experiencias transformadoras de Am\u00e9rica Latina en el \u00faltimo tercio del siglo XX: la experiencia chilena guiada por Salvador Allende y la experiencia del Frente Sandinista de Liberaci\u00f3n Nacional en Nicaragua. Ambas encaminadas a crear las condiciones econ\u00f3micas, sociales, pol\u00edticas y culturales necesarias para el desarrollo de las libertades, de una democracia verdadera y de la plena realizaci\u00f3n material y espiritual de cada ser humano y ambas apoyadas por fuerzas sociales con referentes pol\u00edticos y filos\u00f3ficos diferentes, pero coincidentes con los rasgos fundamentales de una nueva sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>El texto ayuda a comprender lo sucedido en el pa\u00eds centroamericano y estimula la reflexi\u00f3n personal sobre la experiencia de transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia avanza con retrocesos, nuestra tarea es el compromiso permanente con los valores y los ideales en los cuales fundamos nuestra vida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Comentarios<\/strong><strong> de los lectores<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Releyendo <\/strong><\/em><strong>Misa Campesina<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>por Eloy Sanchez<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El libro de Eduardo Missoni <em>Misa Campesina. Un m\u00e9dico italiano en la Nicaragua revolucionaria<\/em>, que fue publicado por primera vez en italiano en el 2001, regresa, 10 a\u00f1os m\u00e1s tarde con su traducci\u00f3n al espa\u00f1ol, al que podr\u00eda decirse es su nicho cultural y ling\u00fc\u00edstico originario. Un poco como el autor que en el libro regresa veinte a\u00f1os despu\u00e9s a la que fue su Nicaragua de 1980, fresca de un a\u00f1o de Revoluci\u00f3n Sandinista.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro mantiene intacta y viva su actualidad y se va transformando con el pasar de los a\u00f1os, &#8211; gracias a su estructura narrativa interna -, de libro de memoria social en un significativo y premonitorio an\u00e1lisis de las claves profundas de la sucesiva evoluci\u00f3n de la experiencia hist\u00f3rica nicarag\u00fcense en las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro logra este salto cualitativo gracias al doble punto de vista temporal que adopta: la historia (1980-1983) y la trama narrativa (el <em>plot<\/em> del regreso del autor, puesto al final, 20 a\u00f1os despu\u00e9s). Ambos cuerpos narrativos se concluyen con un momento al mismo tiempo cr\u00edtico y optimista.<\/p>\n\n\n\n<p>El primero cuerpo narrativo, el m\u00e1s amplio y que abarca la casi totalidad del libro, se cierra con ese doble momento: la convocaci\u00f3n que la polic\u00eda pol\u00edtica hace al autor para clarificar algunas opiniones cr\u00edticas y a su posterior conversaci\u00f3n con el representante del FSLN y con la colega epidemi\u00f3loga, que le permiten una catarsis personal en el contexto de un pa\u00eds que de nuevo se encuentra con el drama de la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo cuerpo narrativo, breve pero que le da la trama general al libro, sintetiza tragedia y esperanza en la impresionante frase del ex Ministro de Salud: \u201cLa Sandinista es la \u00fanica revoluci\u00f3n que se ha consumado en el arco de una sola generaci\u00f3n\u201d, de una parte, y en el recuento casi on\u00edrico del evento de la <em>misa campesina<\/em>, que cierra el libro.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tal vez haya en el libro un tercer \u201ccuerpo narrativo\u201d, que no es temporal. Es el prefacio de Isabel Allende que sit\u00faa el texto en el contexto de la historia de las luchas de liberaci\u00f3n de los pueblos latinoamericanos, superando las coordenadas sociales y temporales nicarag\u00fcenses, y proyectando la memoria en el cuadrante de la construcci\u00f3n de la libertad humana y de sus luchas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se podr\u00eda concluir aqu\u00ed la proyecci\u00f3n literaria de este texto? No creo que el texto lo permita. Y no lo permite porque el t\u00edtulo trasforma sem\u00e1nticamente el eje narrativo del libro, y lo hace de manera radical. El t\u00edtulo (que en la edici\u00f3n italiana es m\u00e1s fuerte porque escrita en espa\u00f1ol y sin subt\u00edtulo), modifica radicalmente el tiempo de la lectura de la historia, de su relectura veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde, de su actual relectura en el contexto nicarag\u00fcense lleno de paradojas, porque introduce en el tiempo narrativo una dimensi\u00f3n temporal que no permite cerrar o concluir la obra de manera dr\u00e1stica. El t\u00edtulo y el evento de la <em>misa campesina<\/em> abren la posibilidad de un final abierto literaria, hist\u00f3rica y teol\u00f3gicamente\u2026porque el tiempo de la <em>misa<\/em> no es un tiempo escatol\u00f3gico (\u201cel final del tiempo\u201d, del juicio, de los apocalipsis\u2026), sino un tiempo mesi\u00e1nico (\u201cel tiempo del final\u201d), ese tiempo que se sit\u00faa entre el <em>chronos<\/em> y el <em>\u00e9schaton<\/em>. Releer a Eduardo Missoni (<em>Misa Campesina<\/em>), leyendo a Giorgio Agamben (<em>Il tempo che resta<\/em>), me ha permitido entender el impacto y el significado de este t\u00edtulo que el autor eligi\u00f3 hace ya muchos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Memorias de un pasado solidario<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>por Patricio Arellano<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Estimado Eduardo !<\/p>\n\n\n\n<p>Termin\u00e9 tu &#8220;Misa Campesina&#8221;y me alegro mucho como relataste tu rica experiencia.<br>Tu trabajo en salud fue impresionante&#8230;.y sin grandes medios e incluso estuviste bastante solo en algunos momentos !<br>Cuando estuve en Nicaragua con mi ex-compa\u00f1era pudimos darnos&nbsp; cuenta de algunos problemas que existian todos los dias y captamos que algunos sectores de la capital o de las grandes ciudades &#8220;no irian nunca a combatir&#8221; o no se sacrificarian&#8230;.y estaban a la pezca de cualquier cosa para acomodarse, por eso siempre he dicho que los campesinos nicaraguense se las jugaron hasta las ultimas !<br>Recuerdo siempre el &#8220;uso del poder&#8221; de los que gobernaban, de los milicianos, de los militantes del FSLN&#8230;., no siempre fue muy correcto !&nbsp; pero tambien recuerdo las cosas lindas de ese pais y de ese pueblo, la amabilidad en todo lugar, el respeto y admiracion con el que nos observaban y lo mismo sentiamos nosotros hacia ellos &#8220;respeto y admiracion&#8221; !<\/p>\n\n\n\n<p>Me hicistes volver a mi pasado solidario con Nicaragua aqui en Ginebra y en toda Suiza, creo que despues de la Solidaridad con Vietam y despues de Chile es lo mas grande que se ha visto en este pais, desde antes de la toma de Managua aqui fundamos la Asociacion de Solidaridad con Nicaragua y dirigimos nuestra ayuda al Hospital de Esteli, donde la &#8220;sala de partos&#8221; lleva el nombre de &#8220;Anita Barrier&#8221; suiza de profesion Matrona que por salvar a 2 compas mujeres se ahogo y las otras se salvaron gracias a Anita (esto fue en una playa en el Pacifico al norte de Managua), en otras palabras&#8230;, hay varios Suizos que dejaron su vida por all\u00e0 !<br>Organizamos la 1ra. Brigada de Solidaridad con Nicaragua, mas&nbsp; de 50 personas entre Suizos y latinoamericanos partieron a trabajar estando ellos de vacaciones !<\/p>\n\n\n\n<p>Me agrado tu parte critica, cuando te empiezan a presionar, cuando te comienzan a advertir y en el fondo ha amenazarte diciendote &#8220;cuidado con lo que hablas&#8230;&#8221;<br>yo tambien conoci cosas parecidas de ese &#8220;estalinismo mediocre&#8221; aqui y all\u00e0, me nos mal que no estabas en Cuba pues ahi a lo mejor te encerraban unos dias o te expulsaban del pais de inmediato, en todo caso BRAVO por escribirlo en tu libro !<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>La edad de los sue\u00f1os<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>por Angelica Jimenez<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Estimado Eduardo,<\/p>\n\n\n\n<p>no nos conocemos, pero al leer tu libro &#8230; me queda un sabor de fondo que deseo compartir contigo.<br>Eres un gran hombre, en lo literal y en tus sue\u00f1os; has luchado, sigues luchando por grandes sue\u00f1os de equidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La lectura de Misa Campesina, me llevo a la edad de mis propios sue\u00f1os, aunque los viviese en circunstancia muy distintas ( en apostolado en poblaci\u00f3n El Castillo, La Pintana, Santiago, como integrante de C.V.X, movimiento laico Jesuita).<\/p>\n\n\n\n<p>Hay quienes definen que uno persigue utopias, en tanto yo pienso que paso a paso uno aporta con consciencia a la construcci\u00f3n de un futuro distinto, mejor para quienes vendr\u00e1n&#8230;.y tal vez el mejor legado no sean los logros, semillas apenas de lo que se necesita. Sin embargo, el caminar con el foco claro, con consistencia en si mismo es un legado de esperanza para dar fuerza a los j\u00f3venes que tomaran la bandera cuando nuestras energ\u00edas se agoten.<\/p>\n\n\n\n<p>Espero alg\u00fan d\u00eda tener el placer de estrechar tu mano, &#8230;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Gracias por los recuerdos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>por Edmundo Morales<\/em>, m\u00e9dico de salud p\u00fablica<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda unos 7 a\u00f1os cuando en una caja arrumbada en lo que era el consultorio de mi padre, descubr\u00ed entre libros viejos y otras cosas, un casete. La curiosidad obligaba descubrir el contenido almacenado en la cinta magn\u00e9tica, adem\u00e1s el descubrimiento daba oportunidad a usar la \u201cgrabadora\u201d, reci\u00e9n regalada a mi familia por el gobierno del municipio, el cual hab\u00eda recibido como donaci\u00f3n un tr\u00e1iler cargado de electr\u00f3nicos chinos, seguramente parte de alg\u00fan cargamento de contrabando confiscado. La luz el\u00e9ctrica reci\u00e9n hab\u00eda llegado a mi pueblo y ese cargamento signific\u00f3 para muchas familias, la primera grabadora, plancha el\u00e9ctrica o el primer televisor (aunque ninguna se\u00f1al alcanzara a llegar a esa zona de la Sierra Norte de Puebla). El casete en cuesti\u00f3n tenia grabado por un lado canciones de Mercedes Sosa y por el otro, canciones de Carlos Mej\u00eda y \u201cLos de Palacag\u00fcina\u201d, el repertorio inclu\u00eda canciones como Jacinto Tiradora, Chinto Ji\u00f1ocuago, Quincho Barrilete, El Cristo de Palacag\u00fcina, Creo en voz y Misa Campesina. Cuando mi padre me descubri\u00f3 escuch\u00e1ndolo una y otra vez, solo me cont\u00f3 que uno de sus compa\u00f1eros se lo hab\u00eda obsequiado en sus tiempos de estudio en la UNAM, no me cont\u00f3 m\u00e1s y toda mi infancia crec\u00ed escuchando esa cinta, pensando que Carlos Mej\u00eda y su grupo eran mexicanos hasta que ya inmerso en el movimiento estudiantil en mis estudios en Puebla, descubr\u00ed el origen revolucionario de sus canciones y la verdadera nacionalidad. La confusi\u00f3n inicial surgi\u00f3 debido a que sus canciones hablaban de todas las cosas que me rodeaban y por otro lado reflejaban muchos de los valores de mi familia y su catolicismo, profundamente solidario. Tiempo despu\u00e9s descubrir\u00eda que ten\u00eda muchos m\u00e1s v\u00ednculos y cosas en com\u00fan con compa\u00f1eros que crecieron en el campo en Nicaragua, El Salvador o en Ecuador, que con mis compa\u00f1eros de clase media nacidos en la Ciudad de M\u00e9xico o Puebla. Te cuento eso, porque como estos recuerdos, la lectura de tu libro me regalo tantas y tan variadas remembranzas, que me detendr\u00e9 a contarte sobre eso, cosa que es para m\u00ed m\u00e1s importante, que darte una cr\u00edtica literaria que ser\u00eda inexacta y precaria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Disfrute mucho la lectura de tus historias, casi todas ellas de una u otra forma, cercanas a profundos pasajes de mi vida. Tu transito por Nicaragua me record\u00f3 mucho la vida del compa\u00f1ero comandante Gaspar Garc\u00eda, cuando te le\u00eda, cruz\u00f3 por muchos momentos pasajes de la biograf\u00eda de ese hombre humilde, amoroso y en\u00e9rgico, resuelto a dar su vida por los pobres de cualquier parte del mundo, por cosas de la vida, esos pobres fueron los campesinos de Nicaragua, pero pudieron haber sido de cualquier parte del mundo.<br><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed fue que tus relatos congregaron al mismo tiempo, momentos de mi infancia en esa apartada regi\u00f3n del norte de Puebla, las casa de tablas, los tiempos sin carretera ni luz el\u00e9ctrica, la terrible pobreza, sobre todo de los ind\u00edgenas totonacos que eran cerca del 80% de la poblaci\u00f3n, las precarias condiciones de vida de la mayor parte de las personas, la labor de m\u00e9dico de mi padre en esas condiciones, pero tambi\u00e9n disfrutaba los relatos desde la perspectiva de estudiante de medicina, desde mis a\u00f1os en brigadas de voluntarios a comunidades como las que relatas y mi a\u00f1o de servicio social. En ese entonces estaba enamoro de la c\u00ednica, me apasionaba poder poner en practica mis limitados conocimientos para ayudar a personas de los pueblos que eran como el pueblo en que nac\u00ed y crec\u00ed, cuando pod\u00eda darle remedio a una enfermedad a algunos de los ni\u00f1os o ni\u00f1as de esos pueblos, era como darle alivio a los amigos con los que jugaba en la primaria; pero que impotencia era saber que por mucho que me afanara en los conocimientos sobre cl\u00ednica, nada mejorar\u00eda a largo plazo sin trabajos menos fatigosos, sin salarios de hambre, sin mejorar esas casas que no serv\u00edan de refugio ni del frio, ni del agua, ni del viento, sin mejores oportunidades para alimentarse. Por esos tiempos mi madre me regalaba un disco titulado \u201cAbril en Managua\u201d, era el concierto en solidaridad ante la amenaza de una invasi\u00f3n estadounidense.&nbsp; Pronto las lecturas de cl\u00ednica y nosolog\u00eda se fueron mezclando con las lecturas de econom\u00eda pol\u00edtica, marxismo, historia de M\u00e9xico (y tambi\u00e9n de Nicaragua). En el movimiento estudiantil marxista encontr\u00e9 argumentos para entender y encausar las frustraciones de una formaci\u00f3n m\u00e9dica distante de los problemas de mi pa\u00eds. As\u00ed fue como abandon\u00e9 la intenci\u00f3n de hacer una especialidad c\u00ednica y opt\u00e9 por la salud p\u00fablica y as\u00ed fue tambi\u00e9n que me comenc\u00e9 a formar pol\u00edticamente y a participar en organizaciones de izquierda. En M\u00e9xico eso es peligroso, en ese entonces mucho m\u00e1s peligroso que ahora, por eso mi madre siempre trat\u00f3 vanamente de alejarme de la participaci\u00f3n pol\u00edtica y la organizaci\u00f3n popular, cosa que contradec\u00eda los valores cristianos que creo, yo hab\u00eda tomado demasiado enserio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Escribes sobre algo que hasta el momento no tolero, algo que me es dif\u00edcil de tramitar emocionalmente y es el enojo que me provocan los colegas deshumanizados, insensibles y holgazanes frente al sufrimiento del pr\u00f3jimo. El desinter\u00e9s por los pacientes y la mec\u00e1nica burocr\u00e1tica con la que act\u00faan me irrita, pese a que entiendo que las estructuras institucionales y las l\u00f3gicas, condicionan en gran medida esas actitudes, nunca pude adaptarme a eso ni callarlo, lo que me gan\u00f3 varias enemistades con colegas. Eduardo, admiro el tono en el que redactas esos pasajes, creo que yo ser\u00eda mucho menos elegante. Por otro lado, te agradezco porque reviviste momentos de satisfacci\u00f3n enormes, momentos que uno atesora en la memoria como muestras de que un d\u00eda uno fue \u00fatil, se gan\u00f3 a pulso el pan o el caf\u00e9 de ese d\u00eda, el abrazo del campesino fue merecido, el kilo de tortillas o la servilleta bordada, como pago quedaron, daban el impulso, el respiro, la esperanza necesaria para continuar trabajando frente a las adversidades propias de qui\u00e9n est\u00e1 interesado en la salud p\u00fablica.&nbsp; Claro que esos momentos en su gran mayor\u00eda se los debo al heroico quehacer del m\u00e9dico rural, en el anonimato -c\u00f3mo deben ser las verdaderas obras de bondad y solidaridad- queda el quehacer del salubrista, porque nadie tiene que agradecer por la diarrea que no dio, el nene que no muri\u00f3 por neumon\u00eda, el embarazo que transit\u00f3 sin problemas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como bien lo relatas, pienso que la pr\u00e1ctica m\u00e9dica motivada por el amor al pr\u00f3jimo, en los pueblos peque\u00f1os, en los barrios, es la pr\u00e1ctica m\u00e9dica por excelencia, porque los pacientes no son clientes, son personas y personas cercanas, conocidas, personas con la que entablas relaciones, afectos, incluso desafectos; en ese ambiente, las relaciones entre m\u00e9dico y pacientes tienen toda la carga de humanidad que puede existir, no el frio intercambio de datos de la practica hospitalaria urbana o de los consultorios destinados a expedir recetas. Estoy feliz de encontrar, a trav\u00e9s de tu libro, tantas similitudes contigo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso que s\u00ed \u201cUna elecci\u00f3n es siempre una limitaci\u00f3n\u201d, pero tambi\u00e9n es la puerta para nuevas alternativas y estoy seguro de que, como yo, habr\u00e1 muchas personas que agradecen las elecciones que has tomado, entre ellas la de escribir este libro tan henchido de ense\u00f1anzas sobre el amor que motiva el quehacer m\u00e9dico, sobre el compromiso social, sobre la esencia de cristianismo y de una revoluci\u00f3n interminable, permanente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Perd\u00f3n si te aburr\u00ed con esas ideas sueltas y redactadas apresuradamente pero no quer\u00eda dejar pasar la ocasi\u00f3n de agradecerte por los recuerdos que me evoc\u00f3 tu libro. Espero poder volver a conversar pronto contigo, porque adem\u00e1s en reciprocidad, te tengo un regalo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se me ocurri\u00f3 escanear el libro, as\u00ed si se te terminan los impresos, puedes compartir el archivo PDF en un acto de autopirater\u00eda, para no perder la tradici\u00f3n familiar. <\/p>\n\n\n\n<p>Abrazos compa\u00f1ero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Otros comentarios<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Martin Mezzanotte: <\/em><\/strong> Hermoso libro!!!<br>\nUn  relato de vida atrapante, narrado con elegancia y sentimiento. Como  latinoamericano, me result\u00f3 imposible no conmoverme frente a las  realidades rurales y desigualdad de oportunidades que siguen marcando  nuestra historia a lo largo de las  d\u00e9cadas. Eduardo supo poner en palabras esos paisajes, realidades,  aromas y sensaciones que nos atraviesan como pueblo y que siguen siendo  color e inspiraci\u00f3n de nuestras luchas y nuestra esperanza  inquebrantable de construir una Am\u00e9rica m\u00e1s justa. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jorge Fern\u00e1ndez: <\/strong>Excelente libro, agradecido de tu experiencia compartida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ferran Guimaraes<\/strong>: Buen libro. Y sincero.<br>En \u00e9l me impresion\u00f3 tu desencanto por los dirigentes sandinistas; cuanta raz\u00f3n tenias. Fijate como hoy tu frustracion de entonces esta materializada en esa Republica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sergio Rinaldi<\/strong>: Un placer tener una copia del mismo en mi poder. Gracias Eduardo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>B\u00fascalo en: https:\/\/www.bubok.es\/libros\/203562\/Misa-Campesina (en Europa);https:\/\/www.bubok.co\/libros\/210503\/Misa-Campesina (en Colombia);https:\/\/www.bubok.com.ar\/libros\/193035\/Misa-Campesina (en Argentina);https:\/\/www.bubok.com.mx\/libros\/192626\/Misa-Campesina (en M\u00e9xico). 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